¡Puaj! o La Sociología del Moco (2a. parte)

¡Puaj! o La Sociología del moco (2a parte)

 

Historia de una viriasis.

Cuando se adquiere una infección por un virus respiratorio, los virus se refugian en las células de la mucosa, y se reproducen hasta que al cabo de varios días “silenciosos”, (período de incubación), invaden al huésped.

Cuando se dispersan, y son detectados por el sistema inmunológico, se monta una defensa basada en la respuesta inflamatoria, a nivel local y general.

Por ello, se percibe  fiebre,  molestias físicas,  inapetencia,  postración,  lasitud, etc.

La inflamación local, resulta en estornudos, tos, ojos rojos, goteo nasal, dolor al tragar, ronquera o dificultad para respirar.

Se trata de, por una parte, identificar a los virus y  crear células especializadas en su supresión futura,  y por otra, destruir a las células propias que los alojan.

La identificación esta terminada al final de período de fiebre y otros síntomas “agudos”..

Pero el “campo de batalla”, queda lesionado y cubierto de restos, tanto de defensores como de atacantes, englobados en las secreciones.

El color amarillo-verdoso de las secreciones, se debe a los leucocitos muertos y no supone necesariamente que esten “infectadas”.

Cuando durante la convalescencia la abundancia de secreciones, supera la capacidad de transporte normal (movimiento de las cilias), se activa un sistema de barrido extra, la TOS.

Mientras que  el período de fiebre,  malestar, etc. suele durar de tres a seis  días, el de tos productiva y secreciones mas abundantes y espesas que le sucede, se puede extender hasta un par de semanas.

Mientras dura la inflamación, estamos relativamente protegidos contra otros virus , pero al acabar esa fase,  quedamos dispuestos a una nueva infección.

En un medio tan propicio como una guardería, cada lunes, los niños conocen las nuevas enfermedades disponibles (o sea las que traen sus compañeritos de la casa del primo). Y cada jueves o viernes (de acuerdo al período de incubación), pueden comenzar de nuevo con síntomas iniciales de la siguiente enfermedad. (cuando aún estan tosiendo el catarro de la enfermedad previa).

 

Un poco de tos.

La tos es un chorro repetido de aire a muy alta velocidad, que tiende a agrupar y movilizar el moco, para  expulsarlo del sistema traqueobronquial.

La tos se sincroniza en el cerebro, a partir de estímulos recibidos en receptores (en particular en la tráquea y bronquios altos).

Cuando los mocos llegan allí, provocan tos. Cuando el niño va a la cama, las secreciones ascienden mas rápido, lo que aumenta la  tos productiva en la primera hora de estar acostado.

Durmiendo casi no se tose, pero sí puede haber un acceso con cada breve despertar, por las secreciones que siguen ascendiendo.

Así, a primera hora de la mañana, suele haber una  tos muy intensa y productiva,

Este es el proceso de reparación normal de un bronquio sano, y no se ha demostrado que sea perjudicial ni se abrevie con ningún tratamiento .

Algunos, como los balsámicos, pueden ser contraproducentes.

El Eucaliptus, o similares,  tomados, inhalados o frotados en el pecho producen la falsa sensación de “abrir los pulmones”, (porque el aire llega frío a ellos),  son irritantes para las mucosas (exageran las secreciones), y en los bebés, pueden ser irritantes para el propio niño.

Por la propia inflamación, la tos puede ser tambien “irritativa” o “seca”.

Se podría generalizar con algunas reservas, diciendo que esta tos es “inútil”, y que la tos catarral o productiva es “útil”.

La tos irritativa es insatisfactoria, agotadora, y produce dolor en la musculatura respiratoria. A veces ayuda “aplacar” farmacológicamente el reflejo de la tos, desinflamar los bronquios o dilatarlos.

Los antibióticos son extraordinariamente eficaces, cuando se utilizan criteriosamente. Su uso generalizado es superfluo, pero su restricción indiscriminada, animada por algunas corrientes de medicina “folk” puede ser contraproducente o incluso peligrosa.

Lo que alivia siempre, es aplicar calor local sobre la musculatura torácica (como las antiguas “cataplasmas”), con el sencillo sistema de usar el chorro de la ducha “caliente” en el pecho y la espalda. De paso, se respira aire saturado de humedad y con algo de niebla.

A diferencia de mi infancia, ahora los “mocosos” tienen solo uno o dos años. La sucesión de infecciones respiratorias puede ser  molesta, o despertar alarma en la  familia,  pero en general se puede considerar un fenómeno inocuo o al menos autolimitado.

La estimulación exagerada y precoz de las “defensas” puede producir algunas alteraciones enojosas (hipertrofia adenoidea, otitis secretoria), y son tan frecuentes, que pueden considerarse una especie de rito de iniciación de los niños escolarizados.

Pero en general, la conclusión es que los “mocos” o el catarro, sin otra alteracion obvia del bienestar, la nutrición o la función respiratoria,  son una señal positiva de la capacidad de defenderse de nuestro cuerpo.

En cualquier caso, si los mocos persisten inadecuadamente, lo importante es averiguar el porqué, no luchar contra ellos.

Carlos Loeda

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